La reforma tributaria en Argentina requiere un enfoque integral
Un cambio integral es necesario para corregir distorsiones y desigualdades fiscales entre la nación y las provincias.
El sistema tributario argentino es resultado de múltiples modificaciones parciales que se han vuelto permanentes, generando un esquema distorsivo y regresivo. Aunque la presión tributaria total alcanza casi el 30% del PIB, el sector privado formal paga más del 40% al ajustar por informalidad, superando a países desarrollados.
Los impuestos indirectos, como el IVA, retenciones, impuesto al cheque e ingresos brutos, predominan en la recaudación, afectando la competitividad y desincentivando la formalidad. Por otro lado, los impuestos directos progresivos tienen baja participación, lo que provoca que quienes menos tienen paguen proporcionalmente más impuestos.
Se plantea que la reforma debe comenzar por resolver la relación entre el Gobierno nacional y las provincias, optando entre modelos de competencia o coordinación tributaria. La experiencia internacional favorece la coordinación para promover la equidad territorial. Se sugiere crear un organismo fiscal federal con poder de enforcement para gestionar la distribución de recursos.
La reforma integral debe eliminar parches y buscar un sistema equilibrado que reduzca impuestos indirectos excesivos, mejore la progresividad y simplifique el sistema. Esto incluye revisar retenciones, impuesto al cheque, ingresos brutos y ajustar mínimos no imponibles, buscando consenso político y la participación de todos los actores relevantes.
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