El deterioro del poder adquisitivo incrementa la pobreza entre inquilinos en CABA
Más de un millón de inquilinos en CABA enfrentan mayor pobreza debido a la caída del poder adquisitivo, a pesar de la estabilización de los precios de los alquileres.
Tras la fuerte crisis de oferta y los aumentos récord registrados entre 2022 y 2023, los precios de los alquileres comenzaron a estabilizarse e incluso crecieron por debajo de la inflación durante el último año. Sin embargo, el principal obstáculo para los inquilinos ya no es el valor de los alquileres, sino el deterioro del poder adquisitivo.
Actualmente, alrededor de una de cada tres familias porteñas reside en una vivienda alquilada, lo que representa entre 425.000 y 500.000 hogares, según datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) y la Encuesta Anual de Hogares (EAH). En términos poblacionales, esto implica que más de un millón de personas viven bajo un régimen de alquiler.
El estudio, elaborado por Tejido Urbano, muestra cómo el peso de la vivienda deteriora las condiciones económicas de los hogares porteños, incluso en un contexto de mayor estabilidad del mercado.
Si bien el precio del alquiler se normalizó y volvió prácticamente a los niveles de 2016, el problema hoy es otro: el salario mantiene un poder adquisitivo aproximadamente un 23% inferior al de ese año. Esto provoca que muchas familias porteñas deban realizar un mayor esfuerzo para sostener la vivienda y, al mismo tiempo, dispongan de menos recursos para otros gastos.
En junio de 2026, un monoambiente promedió $509.850, un departamento de dos ambientes alcanzó los $781.021 y uno de tres ambientes llegó a $1.189.651. En los últimos doce meses, los alquileres aumentaron 27,5%, por debajo de la inflación general del período, que fue del 31%.
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