El IPC subestima el ajuste inflacionario por falta de actualización metodológica
El IPC actual en Argentina subestima la inflación real por no actualizar la canasta y ponderadores según consumos recientes.
La salida abrupta de Lavagna del Indec volvió a poner en agenda en 2024 la falta de actualización de la metodología del IPC en Argentina, que sigue utilizando una canasta basada en la Encuesta Nacional de Gasto de Hogares (ENGHo) de 2004/05 en lugar de la más reciente de 2017/18. Esto implica que el cálculo de la inflación no refleja con precisión los consumos actuales de los argentinos.
La actualización propuesta contempla no solo cambiar los productos que componen la canasta, sino también ajustar los ponderadores asignados a cada rubro. Por ejemplo, el peso de las tarifas de servicios públicos regulados pasaría del 9,4% al 14,7% del IPC total, lo que haría que los aumentos en luz, gas y agua tengan un mayor impacto en la inflación mensual.
Desde noviembre de 2023, la inflación acumulada medida con el IPC oficial es del 259%, mientras que con los ponderadores actualizados alcanza el 276%. Esta diferencia se explica principalmente por el fuerte aumento de las tarifas de servicios públicos, que subieron un 461% desde el cambio de gestión, superando ampliamente la inflación general.
El aumento de estos gastos fijos reduce el ingreso disponible de las familias, afectando el consumo. En 2025, las ventas en supermercados acumuladas de enero a noviembre están un 10,2% por debajo de las de 2023. Además, con salarios bajos y pérdida de empleos formales, muchos hogares han tenido que recurrir a ahorros, endeudamiento y venta de pertenencias para cubrir sus gastos.
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