Cuba entierra a 32 mercenarios fallecidos en operativo de extracción de Maduro en Venezuela
Cuba realizó una ceremonia oficial para enterrar a 32 mercenarios cubanos muertos en una operación militar en Venezuela el 3 de enero de 2026.
LA HABANA - El régimen cubano instaló este jueves una capilla ardiente para despedir a los 32 mercenarios fallecidos durante la operación militar ejecutada por Estados Unidos en Caracas el pasado 3 de enero, una acción que culminó con la captura del dictador depuesto Nicolás Maduro y el colapso del aparato político-militar que durante años sostuvo el chavismo.
Los restos de los efectivos llegaron a La Habana y fueron trasladados desde el aeropuerto internacional José Martí hasta la sede del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), en un operativo fuertemente custodiado y rodeado de un despliegue simbólico cuidadosamente diseñado por el poder. El régimen comunista no ha explicado qué hacían en Venezuela los 32 militares en la residencia donde permanecía el depuesto dictador.
Los féretros, cubiertos con la bandera cubana, fueron exhibidos en una ceremonia presentada oficialmente por el régimen de la Isla como "homenaje" de Estado. El acto estuvo encabezado por el designado gobernante Miguel Díaz-Canel y el dictador Raúl Castro, máximas figuras del aparato político y militar del régimen cubano, cuya presencia destacó la dimensión estratégica que La Habana otorgó a la alianza con Venezuela. Sin embargo, la ceremonia evitó cualquier referencia concreta al rol que cumplían los fallecidos en territorio venezolano o a la magnitud real de la presencia militar cubana en ese país.
Durante el homenaje, el ministro del Interior, Lázaro Alberto Álvarez Casas, pronunció un discurso cargado de retórica ideológica, en el que exaltó a los fallecidos como “combatientes heroicos” y los equiparó con episodios fundacionales de la revolución cubana. La intervención reforzó el uso del duelo como herramienta propagandística en un momento de severa fragilidad política y económica para el régimen que ha perdido a su más importante aliado.
"Defensa del chavismo"
La instalación de la capilla ardiente confirma de manera pública una realidad que La Habana negó durante años: la participación directa de su aparato de seguridad en la defensa del chavismo. La extracción de Nicolás Maduro dejó al descubierto el alcance de esa alianza y el costo humano que implicó para Cuba, en un contexto de profunda crisis económica y social dentro de la isla.
Mientras el régimen cubano intenta transformar una derrota estratégica en un relato de sacrificio y resistencia, evita asumir responsabilidades políticas por el envío de personal armado al extranjero y el impacto de esas decisiones sobre la población cubana. El homenaje oficial, lejos de cerrar un capítulo, reabre interrogantes sobre el papel de Cuba en Venezuela y el precio pagado por sostener un poder hoy derrumbado.
FUENTE: Con información de AFP/EUROPA PRESS
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