El mundo enfrenta la necesidad de una desamericanización profunda en 2026
En 2026, se plantea la necesidad de desamericanizar el mundo tras décadas de hegemonía cultural y política de Estados Unidos, marcada por el consumismo y el supremacismo.
En 1990, tras la caída del comunismo soviético, se celebró la americanización del mundo como un modelo universal de civilización basado en la democracia y el capitalismo estadounidense. Sin embargo, en 2026, esta visión ha sido cuestionada por la realidad política y social que atraviesa Estados Unidos y su influencia global.
El ascenso de figuras como Donald Trump, junto con el auge de un supremacismo blanco violento y la manipulación política y mediática, han puesto en evidencia las limitaciones y contradicciones del modelo estadounidense. La hegemonía cultural basada en el consumismo masivo y el individualismo extremo ha generado efectos negativos en la sociedad global, incluyendo la fragmentación social y la desinformación.
La desamericanización del mundo se plantea como un imperativo moral y existencial para superar estas crisis. Se requiere un cambio profundo en la percepción del individuo y la sociedad, recuperando valores como la solidaridad, la compasión y el bien común. Además, es necesaria la creación de nuevas instituciones mundiales que coordinen esfuerzos para enfrentar desafíos globales como el cambio climático y la inteligencia artificial.
Este proceso de desamericanización no dependerá exclusivamente de las élites políticas y mediáticas tradicionales, sino que está siendo impulsado por movimientos sociales y civiles transnacionales en Asia, Latinoamérica y África, que buscan construir un orden social más justo y sostenible.
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