Iridiscencia atmosférica: los colores ondulatorios de las nubes de gran altitud
La iridiscencia atmosférica es un fenómeno óptico que produce colores perlados en nubes de gran altitud debido a la difracción de la luz solar.
La iridiscencia atmosférica es un fenómeno óptico que se manifiesta en nubes de gran altitud mediante colores perlados y metálicos que decoran su superficie. A diferencia de los arcoíris, que se forman por refracción de la luz solar en gotas de lluvia, la iridiscencia se genera por difracción, un proceso en el que la luz se desvía al pasar alrededor de pequeñas partículas en la atmósfera.
Este fenómeno ocurre cuando la luz solar interactúa con gotas microscópicas de agua o cristales de hielo de entre 10 y 50 micras, presentes en nubes delgadas como altocúmulos, cirrocúmulos y lenticulares. La homogeneidad en el tamaño de estas partículas es crucial para que se produzcan colores puros y distinguibles, que van desde tonos pastel hasta colores metálicos intensos.
La difracción provoca que las ondas de luz se curven y se superpongan, generando interferencias que amplifican o atenúan ciertos colores. Este efecto es una prueba visible de la naturaleza ondulatoria de la luz, ya que si la luz fuera solo partículas, no se observarían estos colores complejos.
Para que la iridiscencia sea visible, las nubes deben ser lo suficientemente delgadas para permitir el paso de la luz y la fuente de luz, generalmente el Sol, debe estar en una posición que favorezca la luz rasante. Este fenómeno se distingue de otros efectos ópticos atmosféricos por la forma irregular y difusa de sus colores, que siguen los contornos de la nube en lugar de formas geométricas definidas.
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