América Latina responde a la amenaza militar de Estados Unidos contra Venezuela
La escalada militar de Estados Unidos contra Venezuela genera diversas respuestas diplomáticas en América Latina. Brasil, México, Colombia y Argentina adoptan posturas distintas ante la tensión en el Caribe y la presión estadounidense.
La creciente tensión militar de Estados Unidos hacia Venezuela ha provocado reacciones diplomáticas diversas en América Latina. En la reciente cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) y la Unión Europea, realizada en noviembre en Santa Marta, Colombia, se definió como “zona de paz” las aguas del Caribe, aunque el documento evitó mencionar directamente a Estados Unidos y sus más de 20 ataques contra presuntas “narcolanchas” en la región, que han causado más de 80 muertos.
Los presidentes que promovieron con mayor énfasis una “zona de seguridad marítima” fueron Gustavo Petro de Colombia y Luiz Inácio Lula da Silva de Brasil. México apoyó la iniciativa, aunque solo con la presencia de su canciller. Argentina, junto con Ecuador, Paraguay, El Salvador, Costa Rica y Trinidad y Tobago, no firmaron el acuerdo para no contrariar a Estados Unidos y su entonces presidente Donald Trump.
Los países de la región actúan según sus intereses particulares, con matices en sus relaciones con Estados Unidos. Colombia, que comparte frontera con Venezuela y enfrenta un flujo migratorio masivo, es el más afectado por la escalada bélica. La relación bilateral entre ambos países es compleja y está marcada por la historia y la geografía.
El gobierno colombiano de Gustavo Petro enfrenta dilemas internos y externos, especialmente con las elecciones presidenciales a seis meses. Petro ha expresado su apoyo a una transición política en Venezuela, pero rechaza una intervención militar estadounidense, y apuesta por una solución pacífica y electoral sin exigir la salida de Nicolás Maduro.
Brasil, que comparte 2.200 kilómetros de frontera con Venezuela, también rechaza cualquier acción militar en la región. Lula ha ofrecido mediar con Estados Unidos para reducir la presión sobre el gobierno chavista y evitar un conflicto armado, aunque Trump ignoró la propuesta. Brasil se encuentra en una posición delicada, pues no quiere apoyar públicamente a Maduro ni un ataque militar sin aval internacional, por lo que mantiene una postura neutral y pide paz.
México negoció con Estados Unidos para que su Marina intercepte las presuntas narcolanchas en aguas internacionales cercanas a su costa, evitando así bombardeos en su territorio. La presidenta Claudia Sheinbaum mantiene una política de equilibrio, defendiendo la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, sin criminalizar a la oposición venezolana. México fue anfitrión en 2021 de las negociaciones entre chavismo y oposición y recientemente envió una delegación a la toma de posesión de Maduro.
Argentina, en cambio, ha roto relaciones diplomáticas con Venezuela desde hace un año y medio. Su embajada en Caracas permanece cerrada y no ha reiniciado el diálogo bilateral, incluso ante casos urgentes como la detención de un militar argentino en Venezuela acusado de espionaje. El presidente Javier Milei ha denunciado el fraude electoral en Venezuela y califica a Maduro con términos muy duros, alineándose con la política de Donald Trump. La cancillería argentina no ha manifestado una postura clara sobre la escalada militar en el Caribe y ha evitado firmar documentos que puedan incomodar a Estados Unidos.
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