China enfrenta desafíos demográficos tras 35 años de política del hijo único
La política del hijo único, vigente por más de tres décadas, ha contribuido al envejecimiento poblacional y a la disminución de nacimientos en China.
China aplicó la política del hijo único desde 1980 hasta 2016 para frenar el crecimiento poblacional, limitando a las familias a tener un solo hijo. Esta medida se impuso con multas y penalizaciones, logrando que en 1982 el 96% de las familias urbanas tuvieran un solo retoño.
La política provocó un descenso drástico de la natalidad y un envejecimiento acelerado de la población. En 2016 se permitió tener dos hijos, y en 2021 hasta tres, pero la tasa de fertilidad sigue siendo muy baja, con un promedio de un hijo por mujer, según datos del Banco Mundial.
En 2022, China perdió población por primera vez en más de 60 años y en 2023 fue superada por India como el país más poblado del mundo. El envejecimiento poblacional y la baja tasa de natalidad son ahora prioridades de seguridad nacional para el gobierno chino.
Para incentivar la natalidad, el gobierno ha implementado medidas como subsidios para el cuidado infantil, permisos parentales más largos y la eliminación de costos hospitalarios del parto para 2026. Sin embargo, expertos advierten que el descenso de la fertilidad es una tendencia difícil de revertir, influida por factores sociales, económicos y culturales.
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