La calistenia crece en plazas y parques de Buenos Aires y compite con el running
La calistenia se consolida en Buenos Aires con miles de practicantes y 98 circuitos en espacios públicos, rivalizando con el running.
La calistenia dejó de ser una práctica poco convencional para convertirse en un fenómeno que hoy reúne a miles de personas en parques y plazas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Esta disciplina, basada en el control y dominio del propio cuerpo, se consolida como una de las actividades físicas más presentes en el espacio público porteño.
Carlos Saona, ocho veces campeón nacional y dos veces campeón sudamericano, es uno de los máximos referentes argentinos. Destaca que gracias a la infraestructura pública pudo formarse y competir a nivel internacional. Practica la calistenia desde hace nueve años y resalta que solo se necesita una barra y un espacio al aire libre para entrenar.
Actualmente, Buenos Aires cuenta con 340 circuitos de entrenamiento, de los cuales 98 están destinados a la calistenia y 242 a postas aeróbicas. En el último año se inauguraron 30 nuevas instalaciones deportivas distribuidas en distintos barrios, incluyendo el Circuito del Paseo del Bajo y la renovación de la Plaza Onésimo Leguizamón.
Los instructores destacan que la comunidad que se formó alrededor de la calistenia es amplia y diversa, con alumnos desde 12 hasta 73 años. La infraestructura de la Ciudad es valorada como una de las mejores de la región, con numerosos circuitos que generan encuentros masivos y fomentan la actividad física diaria.
La expansión del equipamiento y la presencia de referentes consolidan la calistenia como una forma accesible y práctica de cuidar el cuerpo, ofreciendo beneficios funcionales como fuerza, flexibilidad y resistencia sin necesidad de equipamiento pesado.
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