Qué es el desarraigo anticipado y por qué genera angustia antes de viajar
Antes de las vacaciones de verano 2026 en Buenos Aires, muchas personas experimentan angustia y ansiedad anticipatoria conocida como desarraigo anticipado.
Frente al comienzo de las vacaciones de verano 2026, específicamente en la provincia de Buenos Aires, miles de personas ya tienen los bolsos cerrados, las reservas confirmadas y la cabeza puesta en el descanso.
Sin embargo, lejos de la euforia que suele asociarse al viaje, aparece una sensación inesperada y bastante extendida: una mezcla de angustia, incomodidad emocional y dudas justo antes de partir.
No se trata de apatía ni falta de ganas de viajar. Es un fenómeno psicológico frecuente que algunos especialistas describen como ansiedad previa vinculada al desarraigo.
El bajón del día previo
Esta respuesta emocional se activa cuando la mente anticipa un evento futuro. En el caso de los viajes, el cerebro reacciona frente al cambio inminente y pone el foco en lo que se deja atrás: la casa, la rutina, las mascotas y el control cotidiano.
El psicólogo Martin Seif, especialista en trastornos de ansiedad, explica que “la ansiedad anticipatoria es una respuesta normal ante situaciones desconocidas o ante cambios que alteran nuestra sensación de control”. Viajar puede ser percibido como una ruptura temporal de la estabilidad diaria, incluso en destinos como San Clemente del Tuyú o Aguas Verdes.
El apego al hogar y el “Mal del bolso cerrado”
El apego al entorno doméstico es un factor central del malestar previo al viaje. La casa no es solo un espacio físico, sino un lugar con significado emocional, por lo que dejarla, aunque sea por pocos días, puede generar una sensación de pérdida momentánea.
Estudios indican que el cerebro reacciona con más intensidad ante lo que percibe como pérdida que ante lo que imagina como ganancia. Por eso, antes de viajar, la mente se concentra más en lo que se abandona que en el disfrute futuro.
Por qué el malestar desaparece cuando se llega a destino
Este malestar suele desaparecer rápidamente al arribar al lugar de descanso, ya que una vez producido el cambio, el cuerpo comienza a adaptarse, bajan los niveles de estrés y se activan mecanismos de bienestar.
Psicoterapeutas señalan que “identificar esta ansiedad como algo transitorio y no como una señal de peligro real ayuda a que pierda fuerza”. Muchas personas que se sienten tristes o incómodas antes de viajar experimentan alivio y disfrute al poco tiempo de llegar al destino.
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