Avances y desafíos en la regulación de la eutanasia en América Latina
En Argentina, donde la eutanasia permanece prohibida, se destaca el caso de Delfina Ferro, de La Plata, en el contexto de los avances legislativos en Uruguay y Colombia.
La eutanasia vuelve a instalarse como uno de los debates más complejos y postergados de Argentina. La discusión involucra aspectos médicos, jurídicos, éticos y culturales, y enfrenta el deber del Estado de proteger la vida con el derecho individual a decidir sobre el propio cuerpo ante sufrimientos irreversibles. Actualmente, la eutanasia está prohibida en el país y los proyectos de ley presentados no han avanzado en el Congreso.
Un caso emblemático es el de Delfina Ferro, una joven de 25 años de La Plata que falleció en febrero de 2025 debido a un glioblastoma multiforme, un tumor cerebral agresivo. Durante el avance de su enfermedad, expresó su deseo de elegir cómo morir, lo que reavivó el debate sobre la dignidad, autonomía y límites de la intervención médica al final de la vida.
En Argentina, la Ley 26.742 de Muerte Digna permite rechazar tratamientos médicos que prolonguen artificialmente la vida en casos terminales, pero la eutanasia activa sigue siendo ilegal y puede ser considerada homicidio, incluso con consentimiento del paciente. La sedación paliativa es un recurso legal para aliviar el sufrimiento sin acelerar la muerte.
En contraste, Uruguay legalizó la eutanasia en octubre de 2025 para personas mayores de edad con enfermedades incurables que sufren de manera intolerable, tras casi cinco años de debate parlamentario. Colombia también avanzó en 2021, ampliando el derecho a la asistencia médica para morir a pacientes con sufrimiento intenso por enfermedades graves.
El caso de Delfina y otros testimonios continúan impulsando la discusión en Argentina sobre el derecho a una muerte digna y la necesidad de una regulación que permita elegir el final de la vida respetando la autonomía personal.
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