Hallazgo de 40.000 años en Alemania sugiere un sistema temprano de comunicación humana
Investigadores hallaron en Alemania marcas de 40.000 años que podrían ser un sistema temprano de comunicación humana, anterior a la escritura.
Un equipo de investigadores reveló un capítulo sorprendente en la historia de la comunicación humana al descubrir que artefactos de hace 40.000 años presentan marcas que podrían constituir una forma temprana y sistemática de transmitir información. Este hallazgo, detallado en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) por el lingüista Christian Bentz de la Universidad de Saarland y la arqueóloga Ewa Dutkiewicz de los Museos Estatales de Berlín, desafía la línea de tiempo establecida sobre el desarrollo de los sistemas de signos y la capacidad cognitiva humana.
Los objetos, que incluyen tallados intencionales en huesos y adornos elaborados, fueron producidos por la cultura auriñaciense, los primeros humanos modernos que se asentaron en Europa Central hace entre 43.000 y 34.000 años, específicamente en regiones como la Selva Negra de Suabia, en el suroeste de Alemania. Estas marcas geométricas no están directamente conectadas con el lenguaje hablado moderno, pero sus patrones observados sugieren que no eran aleatorias y que se emplearon para comunicar información.
El estudio analizó miles de signos geométricos que adornaron estos objetos auriñacienses, que abarcan desde herramientas hasta intrincadas figuras de marfil. Los resultados mostraron que estas secuencias de signos son claramente distinguibles de la escritura moderna debido a diferencias fundamentales en sus propiedades estadísticas, como las altas tasas de repetición de signos en las marcas auriñacienses, frente a la baja repetición en la escritura actual. Sin embargo, las propiedades estadísticas de las marcas paleolíticas son muy similares a las secuencias de signos de las tabletas protocuneiformes más antiguas, sugiriendo una capacidad análoga para la codificación de información.
Los investigadores concluyen que los primeros cazadores-recolectores que llegaron a Europa ya aplicaban secuencias de signos de complejidad comparable de manera deliberada, sistemática y convencional, varias decenas de miles de años antes de la aparición de la escritura genuina. Aunque estas marcas no constituyen escritura en sentido estricto, cumplen con una definición más amplia de comunicación humana mediante marcas visibles convencionales, producidas consistentemente por diferentes individuos a lo largo de muchas generaciones.
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