El aumento de lluvias extremas agota el carbono del suelo y afectará la agricultura
Las lluvias extremas aceleran la pérdida de carbono del suelo, lo que impactará la agricultura bajo el estrés climático.
El compartimento edáfico, o suelo, es uno de los reservorios de carbono más importantes del planeta, jugando un papel esencial en la regulación de la atmósfera. La humedad del suelo, influenciada por la frecuencia e intensidad de las lluvias, determina si el carbono se retiene o se libera a la atmósfera en forma de dióxido de carbono (CO2).
Un equipo de investigación liderado por Yue Pan en la Universidad Agrícola de Shenyang estudió el suelo del noreste de China para entender cómo los cambios en los patrones de lluvia, con lluvias intensas seguidas de sequías prolongadas, afectan el carbono orgánico del suelo y la agricultura.
El estudio encontró que las fluctuaciones de humedad causan la desintegración de los agregados del suelo, exponiendo el carbono a la acción microbiana y acelerando su descomposición. Esto genera pulsos de liberación de CO2 tras periodos secos y rehumectación, afectando el balance de carbono y la composición microbiana del suelo.
Además, el uso de biocarbón, obtenido de residuos agrícolas como la paja de maíz, mejora la estructura del suelo y su resistencia al estrés hídrico. Este material ayuda a proteger el carbono orgánico y favorece comunidades microbianas más resilientes, lo que podría ser clave para la agricultura en condiciones climáticas cambiantes.
Estos hallazgos aportan datos fundamentales para desarrollar modelos predictivos y estrategias agrícolas que mitiguen la pérdida de carbono y aseguren la resiliencia de los cultivos frente a la variabilidad climática.
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