El aumento del ruido submarino en el Ártico vinculado al retroceso del hielo genera impactos en fauna y comunidades
La reducción del hielo ártico eleva el ruido submarino producido por actividades humanas, afectando a especies marinas y poblaciones locales.
El derretimiento del hielo en el Ártico, impulsado por el cambio climático, está haciendo que las aguas de esta región sean cada vez más accesibles, lo que incrementa el tráfico marítimo y el ruido submarino generado por actividades humanas. Investigadores de la Universidad de Bath han desarrollado un nuevo marco para monitorear este ruido con el objetivo de que las regulaciones internacionales actualicen los niveles aceptables en la zona.
El ruido submarino provocado por grandes buques, motos de nieve, aviones y embarcaciones pequeñas produce sonidos en frecuencias más altas que las consideradas en las normativas actuales. Esto perturba a la fauna ártica, que utiliza el sonido para orientarse, comunicarse, buscar alimento y evadir depredadores, afectando también a las comunidades indígenas que dependen de la caza y pesca para su subsistencia.
Los marcos regulatorios actuales, como la Directiva Marco sobre la Estrategia Marina Europea, se basan en bandas estrechas de baja frecuencia que no captan la diversidad de sonidos modernos ni el aumento de la navegación en el Ártico. El estudio destaca que el hielo afecta los niveles de sonido y que las regulaciones diseñadas para aguas europeas abiertas no son adecuadas para los mares polares.
El Dr. Philippe Blondel, del Departamento de Física de la Universidad de Bath, señala que el Ártico está entrando en una nueva era con mayor actividad humana, lo que aumenta la intensidad y variedad del ruido submarino que puede viajar cientos de kilómetros y afectar ecosistemas y comunidades locales. Por ello, se recomienda revisar y adaptar los umbrales de ruido para reflejar las condiciones acústicas cambiantes de la región.
$2.990 / mes
Contratación mensual mediante Mercado Pago.