Plantas trepadoras: cuáles pueden dañar las paredes y cuáles son recomendables para muros verdes
Algunas plantas trepadoras pueden dañar paredes si el revoque está deteriorado; otras crecen sin afectar muros si se les brinda soporte adecuado.
La idea de cubrir un muro con plantas trepadoras genera dudas sobre si pueden dañar las paredes. La respuesta depende de la especie, el tipo de superficie y el estado de la construcción. Algunas trepadoras se adhieren directamente a muros mediante raíces aéreas o discos adhesivos y, en paredes en buen estado, no causan problemas inmediatos.
Sin embargo, cuando el revoque está deteriorado, con grietas o humedad, las raíces pueden introducirse en las imperfecciones, agrandarlas y provocar desprendimientos de pintura o revoque. Además, al cubrir la superficie, pueden retener humedad y dificultar el secado natural del muro tras lluvias.
El peso de algunas trepadoras también es un factor a considerar. Plantas con tallos leñosos y gran masa vegetal pueden afectar rejas, canaletas o estructuras livianas si no se controlan con podas regulares. Es común que invadan aberturas o tapen rejillas de ventilación si no se las guía.
Entre las especies que requieren recaudos están la hiedra común, el ficus rastrero y la parra virgen. La hiedra se fija con raíces aéreas firmes que pueden despegar revoques frágiles al retirarla. El ficus rastrero crece rápido y se adhiere con fuerza a superficies porosas, dificultando su remoción. La parra virgen desarrolla tallos gruesos y pesados que necesitan soportes resistentes y podas frecuentes.
Cuáles sí
No todas las trepadoras dañan las paredes. Muchas crecen apoyándose en estructuras externas, como rejas o celosías, sin adherirse al muro. Ejemplos son el jazmín, que se enrosca sin dañar muros y aporta floración y perfume, y la madreselva, que crece guiada y perfuma sin ejercer presión sobre la pared.
La glicina puede cultivarse sin problemas si se conduce sobre pérgolas o estructuras sólidas alejadas de fachadas frágiles. Otras opciones seguras son la pasionaria y el rosal trepador, que utilizan zarcillos o tallos flexibles para sostenerse, permitiendo dirigir su crecimiento sin contacto directo con el muro.
Para evitar problemas, es recomendable revisar el estado de la pared antes de plantar, asegurarse de que el revoque esté sano y sin humedad, instalar soportes separados del muro y realizar podas regulares para controlar el peso y mantener ventilada la pared. Así, una pared verde puede ser una aliada sin causar daños a largo plazo.
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