Sequía de nieve en el Himalaya reduce precipitaciones y deja la cordillera rocosa
Las nevadas en el Himalaya han disminuido un 25% en los últimos cinco años, dejando la cordillera rocosa y afectando ecosistemas y poblaciones.
En los últimos cinco años, la cordillera del Himalaya ha experimentado una reducción significativa en las nevadas, con una disminución del 25% en comparación con los niveles promedio registrados entre 1980 y 2020. Esta situación ha dejado muchas zonas rocosas y sin la tradicional cubierta de nieve que caracteriza a esta región montañosa.
El Himalaya, que separa el subcontinente indio de la meseta tibetana, alberga más de 100 picos que superan los 7200 metros, incluyendo el Monte Everest. Esta cordillera contiene las mayores reservas de agua dulce fuera de los polos, fundamentales para el suministro hídrico de millones de personas.
Según el Departamento Meteorológico de la India, durante diciembre no se registraron precipitaciones en el norte del país, y se espera que entre enero y marzo las lluvias y nevadas sean un 86% inferiores al promedio histórico. El invierno 2024-25 mostró la persistencia de nieve más baja en 23 años, un 24% por debajo de lo normal.
La falta de nieve afecta no solo la apariencia del Himalaya, sino también la vida de las personas y los ecosistemas locales. La nieve invernal se derrite en primavera alimentando ríos que son vitales para el riego, el consumo humano y la generación de energía hidroeléctrica. El deshielo representa aproximadamente el 25% de la escorrentía de 12 ríos principales, lo que podría impactar a hasta 2 mil millones de personas.
Además, la menor cantidad de nieve incrementa la sequedad ambiental y el riesgo de incendios forestales, y reduce la estabilidad de las montañas, aumentando la probabilidad de desprendimientos y deslizamientos. Los científicos advierten que si esta tendencia continúa, el Himalaya podría perder su característico aspecto nevado para siempre.
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