La transición climática requiere considerar las emociones además de los números
Estudios muestran que las emociones como el amor, miedo e ira influyen en el compromiso con la transición climática más allá de los objetivos cuantificables.
Durante mucho tiempo, la transición climática se consideró un desafío técnico centrado en reducir emisiones y alcanzar la neutralidad de carbono mediante objetivos claros y cuantificables. Sin embargo, estudios en ciencias sociales muestran que estos objetivos son insuficientes para motivar una acción colectiva sostenible.
Un estudio cualitativo en Nottingham, Reino Unido, una ciudad con aspiraciones de ser neutral en carbono para 2028, realizó 50 entrevistas y talleres con residentes, autoridades y organizaciones. Los resultados indican que el apoyo a las políticas climáticas depende de cómo estas metas se perciben y viven en el día a día.
Las emociones juegan un papel central. El amor por el lugar, incluyendo barrios y espacios verdes, impulsa iniciativas locales como huertos comunitarios y proyectos de energía renovable. Sin embargo, un apego exclusivo puede generar exclusión social.
El miedo y la ecoansiedad también influyen en la acción climática, aunque pueden paralizar si no se gestionan adecuadamente. La ira ecológica, por otro lado, puede ser una fuerza movilizadora cuando se expresa de forma estructurada.
Finalmente, la esperanza práctica basada en experiencias tangibles es esencial para mantener el compromiso, aunque es vulnerable a factores como la falta de financiamiento y promesas incumplidas. Reconocer y apoyar estas dimensiones emocionales es clave para lograr una transición climática justa, inclusiva y efectiva.
$2.990 / mes
Contratación mensual mediante Mercado Pago.