Investigadores argentinos proponen que el centro de la Vía Láctea podría no ser un agujero negro supermasivo
Un equipo con participación del CONICET sugiere que en el centro de la Vía Láctea podría haber un núcleo superdenso de materia oscura en lugar de un agujero negro supermasivo.
Desde hace décadas, el consenso astronómico sostiene que en el centro de la Vía Láctea se encuentra un agujero negro supermasivo llamado Sagittarius A* (Sgr A*), ubicado a unos 26 mil años luz del sistema solar y con una masa equivalente a cuatro millones de soles. Esta enorme gravedad explicaría las altas velocidades de las estrellas que orbitan en esa región.
Sin embargo, un equipo internacional con participación del investigador del CONICET Carlos Argüelles, del Instituto de Astrofísica de La Plata, propone un modelo alternativo. Según esta hipótesis, en lugar de un agujero negro, habría un núcleo compacto y superdenso de materia oscura, que junto a un halo difuso conformaría una estructura continua capaz de explicar tanto las órbitas de las estrellas cercanas como la rotación total de la galaxia.
Modelo unificado de núcleo y halo
El estudio, publicado en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, describe un modelo de materia oscura compuesto por fermiones, partículas subatómicas muy ligeras, que generan un núcleo interno lo suficientemente masivo para imitar la atracción gravitatoria atribuida al agujero negro, y un halo externo que explica la desaceleración observada en la curva de rotación del halo exterior de la Vía Láctea.
Los datos más recientes de la misión Gaia DR3 de la Agencia Espacial Europea respaldan este enfoque, al cartografiar con alta precisión el movimiento de las estrellas más alejadas del centro galáctico.
Implicancias y observaciones futuras
El modelo también podría explicar la llamada “sombra del agujero negro”, ya que el núcleo denso de materia oscura podría curvar la luz de manera similar a un agujero negro. No obstante, los datos actuales no permiten distinguir de forma concluyente entre el modelo tradicional y esta nueva propuesta.
Los investigadores señalan que serán necesarias observaciones más precisas para determinar qué objeto realmente habita en el corazón de la Vía Láctea, lo que podría cambiar la comprensión de uno de los objetos más enigmáticos del cosmos.
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