Crecimiento de las ayudas a la conducción en autos y su impacto en la seguridad
La expansión de las asistencias a la conducción (ADAS) en vehículos nuevos plantea discusiones sobre su influencia en la seguridad vial en Argentina y a nivel global.
Los autos de nueva generación, ya sean eléctricos, híbridos o convencionales, incorporan tecnologías avanzadas que requieren un proceso de aprendizaje para su correcto uso. Entre ellas, las asistencias a la conducción conocidas como ADAS complementan o en algunos casos reemplazan funciones humanas por electrónicas, lo que genera un debate sobre su impacto en la seguridad vial.
En Argentina, estas tecnologías están presentes en muchos vehículos nuevos, aunque el estado de la infraestructura vial y la educación de los conductores no siempre están a la altura. Por ejemplo, en muchas rutas faltan marcas viales que los sistemas electrónicos necesitan para funcionar correctamente. Además, el uso del celular al volante, que aumentó del 14% al 16% en autopistas de acceso a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entre 2024 y 2025, representa un riesgo que las ADAS solo pueden alertar pero no controlar.
Las funciones de asistencia incluyen el centrado automático en el carril, el frenado autónomo ante obstáculos, el aviso de punto ciego y el control de crucero adaptativo con función stop-start. Estas tecnologías buscan mejorar la seguridad, aunque algunos expertos advierten que pueden inducir a una falsa sensación de seguridad y distracción del conductor.
Por otro lado, estudios recientes han identificado que los autos eléctricos pueden causar mareos en algunos conductores debido a su aceleración plana y la ausencia de sonidos del motor, lo que genera una experiencia diferente para el cerebro que debe adaptarse a estas nuevas sensaciones.
Este contexto plantea un desafío para la regulación y el uso responsable de estas tecnologías, en un período de transición hacia vehículos cada vez más automatizados.
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