Satélite privado LINK pierde control durante misión para asistir al telescopio Swift de la NASA
El satélite LINK, destinado a elevar la órbita del telescopio Swift, experimenta giros inestables que dificultan la operación.
El observatorio Neil Gehrels Swift, lanzado en noviembre de 2004, ha sido una herramienta esencial para estudiar explosiones de rayos gamma, fusiones de estrellas de neutrones y otros fenómenos cósmicos. Sin embargo, en 2024 su órbita descendió peligrosamente debido al aumento del rozamiento atmosférico durante el máximo solar, poniendo en riesgo su misión.
Para salvarlo, la NASA contrató a Katalyst Space para construir LINK, una nave robótica que debía encontrarse con Swift, inspeccionarlo y elevar su órbita. LINK fue lanzado el 3 de julio de 2026 tras un desarrollo acelerado de menos de un año.
Tras el lanzamiento, LINK comenzó a experimentar problemas técnicos, incluyendo la pérdida de control y giros excesivos causados por fallas en dos de sus tres ruedas de reacción y en los propulsores de gas frío. Estas fallas afectan su capacidad para orientar antenas, cámaras y brazos robóticos, indispensables para la delicada maniobra de rescate.
Los ingenieros han logrado reducir el giro usando propulsores eléctricos de xenón y están trabajando en modificaciones de software para recuperar la estabilidad. La misión continúa siendo posible, aunque no garantizada, ya que LINK debe acercarse con precisión al telescopio para capturarlo y elevar su órbita antes de que Swift reingrese a la atmósfera.
Esta operación sería un hito al demostrar la viabilidad de rescatar satélites no diseñados para mantenimiento en órbita, pero por ahora LINK enfrenta su propia emergencia técnica que debe superar para continuar con la misión.
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